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El creciente interés por disfrutar de actividades de recreación al aire libre ha facilitado el desarrollo de nuevos tipos de turismo basados en el aprovechamiento del medio natural, principalmente en zonas que aún conservan su patrimonio paisajístico y que se localizan lejos de las zonas urbanas.
Estas nuevas formas de turismo -que comprenden el denominado turismo de intereses especiales, el turismo rural, de aventura y el ecoturismo- constituyen una oportunidad interesante para zonas o regiones que presentan una oferta de ruralidad y recursos naturales. Según investigaciones, este subsector reporta ingresos por US$19.500 millones a nivel mundial y aumenta a un ritmo del 30% anual. Se estima que sólo el mercado para turismo de intereses moviliza alrededor de 60 millones de personas en el mundo. Turismo de intereses contribuye a:
1. Desarrollar con rapidez microzonas económicamente deprimidas (a través del sector de servicios asociados, el cual admite rápidamente mejorías significativas).
2. Favorecer la estabilidad demográfica en áreas rurales, si se logra una participación efectiva de la población local en los beneficios de las áreas protegidas vecinas.
3. Identificar nuevas oportunidades de actividades de interés económico para la población local.
4. Aumentar la conciencia y responsabilidad ambiental de la población en el nivel local.
5. Contribuir a la valoración, protección y rescate del patrimonio cultural de un país en los niveles regionales y locales.
Asimismo, sino se dispone de las políticas adecuadas de gestión para este sector, se puede producir una sobresaturación y eventual daño de los sitios de mayor demanda, producto de la capacidad de carga, es decir, el nivel de visitantes que una zona puede acomodar sin provocar impactos negativos sobre el entorno, tales como: problemas de contaminación, amenaza al patrimonio natural y cultural de la zona, pérdida de biodiversidad, etc.
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