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La práctica médica en los Estados Unidos se remonta a la época colonial. A principios del siglo diecisiete, la práctica médica en Inglaterra estaba dividida en tres grupos distintos médicos, cirujanos y boticarios. Los médicos eran considerados como parte de la élite y, por lo general, tenían un título universitario.
Los cirujanos, por el contrario, eran aprendices entrenados en el hospital y a menudo desempeñaban un papel doble de barbero y cirujano. Los boticarios también se instruían en su oficio de prescribir, elaborar y vender medicinas, a través de aprendizajes, a veces dentro de los hospitales. Esta distinción entre medicina, cirugía y farmacia no sobrevivió a la época de la colonia en América. Se esperaba que los médicos con educación universitaria que llegaban al continente americano desde Inglaterra prepararan también medicinas y practicaran cirugías. Y de esta forma rápidamente se fueron diluyendo las distinciones y el esnobismo que tenían los médicos sobre los cirujanos.
La regulación de la práctica médica, mediante la evaluación y otorgamiento de licencias a los practicantes, fue iniciada por las sociedades profesionales a través de las legislaturas provinciales a comienzos de 1760. A principios de 1800, la creación de regulaciones, estándares de práctica y certificación médica estuvieron rigurosamente en manos de estas organizaciones.
El próximo paso natural para estas organizaciones fue desarrollar sus propios programas de formación médica. Estos programas afiliados a sociedades fueron llamados colegios médicos "privados".
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